20090824

EN LOS CRATERES DE GROENLANDIA


En los crateres de Groenlandia la vida es amarilla. Y verde fosforescente y azul liquido, hacia el mar donde flotan las Hislas. Alguna vez me hablo de todo esto y me imagine algo distinto, cosas que no tienen nada que ver con pedazos de agua flotando en el agua. Icebergs que se parten se craquelan se deshacen de su trozo de tierra y se van a altamar (en un sitio en que todo es altamar). Hislas verdaderas porque se van a morir, me dijo ella al dejarla al pie del aeropuerto, hazme caso y mira fijate bien y di oh ante cada cosa que te sorprenda y aqui estoy, mudo, yo no soy de ohes y ella lo sabia, y Louise probablemente no haya estado nunca en Groenlandia, no pueda entenderlo cuando se lo explique, mas adelante.


Luego, al norte de Canada esta la locura, las islas se acumulan y se parten, se quedan cerca pero no se tocan, se mueven como las piezas de una videoconsola y nada las ata mas que algun aeropuerto alli de pronto, solo insolito imposible. Alguna geometria pero siempre humana. Aun quedan lugares en el mundo que nadie nunca querra explorar. Islas por todas partes / Islas que son ciegas y que lo invaden todo, como las plagas.



Ella, que en verdad no me conto tanto, se quedo esperando debajo del avion. Los muertos, que son formales, que no dieron mas que un problema pequeno de sobrepeso al ir a embarcar, estan guardados y duermen en el compartimento del equipaje de mano. Nada saben por tanto de Groenlandia. Nada saben y duermen. Porque este es un momento de soledad extrema, a 52 grados bajo cero.

20090820

LOUISE ES MENUDA

Louise es menuda como un meñique, unos huesos cortos. No es de allí pero sólo se recuerda allí en Four Corners, alli en John Ford al norte de Arizona, al borde de los Navajos y de los turistas, haber tenido siempre ese acento de dudar el final de las palabras, todos los idiomas los habla de esa manera. Se ocupa de la tienda y de otros asuntos, de otros asuntos discretos e ilegales, a veces cuando se sienta en la mecedora, en esa del rincón que no hace ruido si se mueve despacio, cuando mira hacia arriba mientras el sol se mete por la parte de paisaje que ocupa la gasolinera, le da la sensación de que el soplido del viento le "babsorber lossesos, dice ay godness, como si fueran un resfriado una mancha de aceiten la cabeza".

Yo, sobre todo en estas tardes de esperar a que pase cualquier cosa, me pongo a pensar en ella. Todavía no la conozco, pero uno de los muertos anda obsesionado y me ha contado cosas. Cosas algunas atroces y otras inverosímiles me ha dicho: "Louise está justo en el límite". Me ha dicho que en Arizona los días son más largos porque hace mas calor, Louise tiene un ojo de color verde-amarillo, y el otro azul, de manera que la primera vez que se la mira de frente parece que esta loca o que esta alucinada.

Yo le pregunto al muerto: porque quieres ir alla, pero por qué quieres que vaya a dejar tus huesos con ella despues de tanto dano que te hizo, tu Louise que se levanta a media tarde, Louise que no sabe lo que son los horarios, Louise que toma tanto café que le tiembla el pulso, que maneja el arma con poca destreza, (porque le tiembla el pulso), que no tiene un solo libro en casa pero si un gato gigante, Louise que a mi muerto sólo le hizo el amor durante cinco minutos, en la única tarde en que se vieron, en un motel que estaba muy lejos, muy lejos (a un océano) de su casa en Arizona. Y este muerto que es el mas confundido, (el mas atormentado o el mas puro), no me contesta, me mira mal me mira de reojo resopla, me pide que le eche el humo del cigarro y luego de media hora dice (pero no a mi sino hacia el horizonte, y todo lo que premoniza es cierto porque es un muerto y ya ha visto lo que hay al otro lado): "cuando la conozcas lo vas a entender todo"

pero ya no vas a acordarte de nada.
Luego dejamos el tema, porque aun hay mucho que hacer y el dia del viaje esta cerca.

20090819

SI LOUISE ATACA

Si Louise ataca, los
mil dólares de la bolsa/
si otra vez Louise, los mil
millones de temores de los muertos/
se nos vendrán encima en pleno detector
nos abrirán la bolsa se nos vendrán encima
los millones de muertos
en cuarentena porque:
podría ser la gripe.


Podría ser un perro
que huele la dr
oga del estómago en Louise.

20090815

LOS TRES MUERTOS

Los tres muertos se llaman: Tusmuertos Bien Quieren.Correct your data. Se llaman: TMuertos Que Bien TQ, o quizás: Bien Te Quieren Tus Muertos, or get in touch with our reservation center.

Yo estoy sentado como a punto de partirme por la mitad, tengo tres muertos a mi cargo, que me quieren, pero que no se acuerdan del orden de sus nombres, que así no van a conseguir cruzar la frontera.

La casa se derrumba. Quiero decir que es culpa de la gravedad y no de los vecinos, pero hay que irse.

Yo estoy sentado derecho y esperando y los tres muertos, con mucha paciencia, hacen combinaciones de las distintas partes de sus nombres, no se acuerdan, no se ponen de acuerdo.

La casa se derrumba, pero con menos ruido. Hay que hacerlo de prisa, hay que evitar identificarse, hay que identificarse, hay que cruzar la frontera con tres muertos en la maleta, hay que corregir, correct, y recordar y poder decir tu nombre completo sin pensarlo. Correct your data, correct it, correct your data right now, right Hawai, nosotros obedecemos y ellos ordenan, y en medio, en la línea de la frontera hay alguien que juzga.


Entre la nada de toda esta tarde, la primera tarde, la tarea de esperar para que siga sin pasar nada, cruzar la frontera cuanto antes, we cannot. Los muertos y una pistola que no sabemos como funciona, nadie te explica nada porque no tienen por qué, vete ya. J. me mira con mucha extrañeza, y una masa de gente sin cara en el aeropuerto, una masa de veteranos llenos de cicatrices, una masa de caras borradas a cañonazos, desafortunadamente no podemos, de verdad que no podemos, identificarle, sir, por favor no pierda de vista su equipaje.

20090813

O.

A la playa de la Hisla llegan todos los amantes un día de verano que es complétamente azul, pero en el que hace viento. Tercera dice: traemos comida para sólo un par de días. Y a ver. A la playa de la Hisla que era, no lo más hermoso que nadie había visto jamás, pero sí la probable sombra de lo más hermoso que cualquiera podía imaginarse. Era una inmensidad alrededor del único plástico flotante, plástico minúsculo, inapreciable, nada, ni se veía después de tanto rato con los ojos al sol. Los gritos de las cigarras, los gritos franceses (de las cigarras), y todo el color en el azul, y la luz en el azul, azul-metal, es decir Lointraspasable, tantas cosas en el azul que se volvía blanco, y todos quedaban satisfechos, por fin, con esa paz tan sencilla.

Los amantes que llegaron (todos los amantes) salieron o del agua, o de las paredes rocosas, de las paredes llenas de detalles geométricos. Zarzas y matas y matorrales o arbustos. Las paredes llenas de zarzas y matas y matorrales y arbustos. Los arriates, por otra parte, (por la parte contraria), bien cuidados, primorosamente traídas las semillas desde México, semillas de cactos y aloes y otros tipos de verde gordo. Es decir, cultivados. Es decir: que la Hisla ya no era lo que fue, pero que se mantenía dignamente. Que la Hisla ya era para todos pero que no a todos, apenas a nadie (y de ahí la dignidad) le entraban ganas de abandonar la hilera de la costa para meterse más hacia dentro, hacia la Tierrafirme, hasta lo auténticamente blanco. Ya los amantes eran demasiados. Tercera dice: estamos sentados sobre millones de cadáveres.

(Hisla, 2010)