20091226

La Tierra es una tabla

La Tierra es una tabla
plana horizontal un plano, hijo, dicen,
los padres, en contrapicado parecen enormes,
de negro, gigantes : es plana
La Tierra en este preciso
momento se está volcando
por la parte del oeste
en este preciso instante/momento/hijo/niñato no entiendes nada me dicen
los padres
se está poniendo
vertical la tierra plana
y estamos escurriéndonos al borde
todos por el oeste
como canicas.

20091224

Los fumadores del aeropuerto

Los fumadores del aeropuerto se reunen en una sala con extractores, los reunen en una sala con extractores, con las ventanas empañadas y un cenicero cada dos asientos, entre cada dos asientos. Es una sala de fumar y una sala de espera. Los fumadores del aeropuerto fuman y esperan, un cigarro dura seis minutos. Se sientan en fila y no se miran, se colocan a un lado los que tienen manos elegantes, y al otro los de manos de drogadicto. Todos los fumadores, en todos los aeropuertos, están sordos, no pueden oír mientras fuman, no tienen orejas. Sólo manos elegantes o manos de drogadicto por eso habíamos quedado allí.
Yo estaba sentado en la hilera que daba la espalda a la ventana y el hombre en frente de mi. A veces me miraba a través y yo suponía que había aterrizado un avión.
Yo en aquel momento le pregunto: qué voy a obtener a cambio, o qué me vas a dar y el me pregunta al mismo tiempo: qué tienes aquí de forma que la fusión de las dos preguntas queda en el aire como un: qué qué me tienes aquí vas a dar, porque yo tardo algo más en formular la mía.
Yo aquí tengo, pensé, es decir allí tenía: muchísima tristeza. Una lata de sopa llena de gente llorando, un piso en el centro, J, cosas así, cosas que están a punto de pesar mucho. Y el me dice: yo te voy a dar: el Nuevo Mundo la Hoja en Blanco El Primer Día De Tu Vida (cosas así) la posibilidad de felicidad absoluta, ya, pero me llevo los muertos, le digo, pero, me contesta, los muertos puestos en otro sitio no pesan nada y se les borra el nombre, pero, le digo, qué hay de la memoria, y el hombre me miró como a un imbécil, te importará una mierda la memoria, y al cabo de dos semanas yo iba a comprobar que era verdad.
Los muertos ya estaban en la maleta, un cigarro dura seis minutos y a los seis minutos entró otro hombre y partió un mapa del mundo en dos con los dedos, un mapa del mundo del tamaño de una manga de camisa, y me dio la parte nueva, y además me dio un billete de avión con el asiento en ventanilla, y una libreta con números de teléfono, y consejos sobre como tratar a la gente de la aduana.

20091214

We know a place where no cars go

We know a place where no cars go, estamos eclipsados en la en
trada de la casa el pequeño porche arqueado de granito de cara al cielo, un, dos, hop, el
LSDES fragmentario
ELLSDESTA haciendo que nos descompongamos y reordenemos por micra
ELLSDVA trepando la espina dorsal, según el chico que duerme en lo oscuro,
y allí se queda, hoy:
hemos terminado de comprenderlo todo.
La comprensión empieza por la boca y el sabor a dientes luego tiene que amanecer tiene que amanecer con una capa vertical de nubes partiendo en dos el cielo de la ciudad si la traspasas a través de cuanto? una milla? te absorbe? y luego hay
que recorrer un laberinto a propósito sin
poder esconderse de las autovíasautopistascarreterasraspael asfalto se arrastran co mo co ches!
no cars go
estamos rodeados pero el cielo se va rompiendo como un elástico y millones de pequeñas cosas por dentro se engranan unas con otras y después soy todo líquido estoy deshaciéndome
estás bien sí estoy bien
tiéndeme la mano para que el brazo no se me quede cuando
se comprende de verdad es más adelante (hay que)
para pensar
sin descanso esto puede hacerse demasiado grande esto va creciendo como un hilo de tres arañas desde fuera hacia adentro del cerebro de nuevo a la inversa a la cabeza avanza como un hongo de humo en las bombas atómicas lo podría todo porque
veo
veo todo
veo todo lo que tanto
sss(hit): la soledad de los muertos.
la comprensión termina encima de la valla de los veteranos las doscientas tumbas de concrete, de blanco, rodeadas de autopistas y sirenas de bomberos pero suaves. Las doscientas tumbas los muertos Louise que tiene los ojos llenos de amarillo que está asexuándose que se quiere en el baño los muertos las tumbas de los muertos
y me duermo ti
ñéndome de blanco completamente

es todo.

20091212

It's raining in LA

It's raining in LA and LA has the shabbyest rain in the world, and the worms eat themselves on the ground but very slowly. At the other side of the road, behind the fence, the veterans rest in lines. Little white cubes of concrete, dude my jaw is so painful. Ayer vino M., pero estaba más callada y más por dentro. Estaba dulce. Le bese un pezón mucho, al final de la noche, pero no por amor, sino porque estaba cansado, y le ensene mi pene y le dije: you should shave your pussy, pero intentando que sonara amable.
Cuando las noches empiezan desde allí, desde el pleno Pueblo, y luego pasan por los neones, los vacíos, se hacen majestuosas. Las noches. La japonesa gritaba en el megáfono como nadie grito nunca antes. Cuatro baterías, ochenta grados, doscientas personas, DIY, DIY, DIY, DIY, DIY.
Mire a Louise y estaba preciosa, con sus ojos desorbitados.
Después donamos un dolar para unos chicos del barrio investigaran la vacuna contra el SIDA, después a policewoman nos enseno como podría darnos una descarga eléctrica si quisiera, pero no quiso, (pero podria), después bebimos screwdrivers hasta rompernos de risa, y los muertos, tan chiquitos de pronto, durmiendo.
Como amo esta ciudad, como amo este sabor en la parte de atrás de la boca.

20091208

Altos en cocaína

Altos en cocaína, después de una descarga de delirios sobre el futuro, nos ponemos a arrancar trocitos de hierba del campo de fútbol. El campo de fútbol es un campo de fútbol inmenso y se está quemando. No conozco de nada a este chico, este chico muy joven con muchos ojos azules, pero sé que ha venido desde Mérida Mexico o desde Mexicali o desde Mexico o incluso puede que desde Nueva York, y los muertos nos miran desde la ventana. Haría sol, pero es de noche.

Es muy interesante.

Después de arrancar la hierba nos ponemos a cocinar, y después de cocinar sacamos la basura, y después cantamos hit the road jack de dos maneras distintas, y después nos encontramos con un hombre orquesta, y después hacemos una excursión, y por último él dice night dude, y yo digo hey great night stay cool.

Es muy interesante.

Uno de los muertos estudió todo esto. Escribió un par de libros. Uno tuvo éxito y el otro no. En una universidad estudian su libro que tuvo éxito. El muerto me cuenta que hay una diferencia entre necesidad y adicción, y entre costumbre y hábito, y entre los pacientes y los poseídos.
Es muy interesante.

Me mira como si fuera un objeto de estudio, el muerto, me coge con pinzas, me voltea, me mete en un bote de cristal y lo etiqueta, y cada día me alimenta con una pastilla distinta, con gramos de polvos de distintos colores, y luego me pide que describa, y yo describo. Yo veo todas las dimensiones del mundo desde mi bote y las veo a través de los huesos del muerto, y oigo la música deshacerse a veces en números y a veces en forma de hojas de persiana, paralela a sí misma. Y también pruebo todos los sabores que me suben desde la garganta y desde el tabique del cerebro y hablo un rato pero después me canso. Nunca he visto cocodrilos ni lombrices aunque es cierto que hay asco en el perímetro de mi bote, pero queda bastante lejos, el perímetro.

Es muy interesante.
Es muy interesante.
Es Louise, al teléfono, que ya se tomó el respiro suficiente en la frontera y está en un autobús volviendo a casa, yo le digo: te estoy echando de menos, como si se pudiera hablar de amor desde un bote.

20091201

It was thanksgiving day

It was thanksgiving day when Louise got fed up with me and decided to go to Tijuana. Yo me quedé en el patio a oscuras, con Elizabeth, la ex-bailarina, ex-modelo, ex-novia, ex-artista (exbailarinaexmodeloexnoviaexartista), que gritaba KITty!! KItty! KITTy!! Kitty! KITty!! kitTY! kItty!! kITTY! kiTTY!! hasta que los gatos empezaron a caer del cielo, en cascada, y llenaron el cesped, y atascaron la entrada del salón, y colapsaron los restos del banquete en la barra de la cocina, la salida a la calle, the sunset cliffs, el rompeolas.
La luna.
Por las mañanas hay tanta luz en SD que dan ganas de disculparse.

20091125

If I was crying

if I was crying in the van, with my friend, it was for freedom from myself and from the land. I made a lot of mistakes.
(I made a lot of mistakes
I made a lot of mistakes
I made a lot of mistakes)

(Chicago, Sufjan Stevens)

Yo no le tengo miedo.

Yo no le tengo miedo pero es mejor no dormir. A veces la miro y pienso que es la mujer más bella de la tierra. Sobre todo cuando se mueve, cuando mueve los labios y los dientes. Los cuatro vivimos ahora en una habitación pequeña. Todas las radios se escuchan a la vez desde todos los pisos. Sólo decimos hola a los vecinos, hola vecino, adiós, nadie conoce nuestros asuntos. A veces me da la amnesia y me parece que podría no volver nunca. No volver a acordarme nunca. Ella me acaricia poco, porque es fría, pero me roza las virutas de lápiz del jersey y me da calambre. Nos reímos mucho y siempre andamos tramando algo. Los robos, ya unos quinientos dólares, aún hay que esperar porque es peligroso el mercado negro aquí. A veces nos ponemos a mirar mapas, nos ponemos serios, hablamos demasiado, fumamos demasiado en el patio y en la puerta de la cocina. Siempre está a punto de saltar la alarma de incendios, que es horrorosa.

Pasado mañana tomaremos el autobús a San Diego, sólo ella y yo. Los muertos se quedan para descansar. Tienen que ir pensando en como acabar sus historias. Nosotros tenemos que pensar en como hacer que nada se vaya a la mierda antes de tiempo. En SD nos esperan amigos mercenarios, nos reconoceremos. En las fotos parecen cualquier cosa. Parecen desalmados y parecen acogedores.

Nadie sabe que ahora Louise trabaja conmigo. Yo no sé bien, Louise me dijo: "ni pienses que me voy a quedar toda la vida". A veces la miro y me parece que es la mujer más peligrosa del mundo. Que se está catapultando contra una pared, para romperla.

20091116

Los fines de semana

Los fines de semana, mientras Louise sale a trabajar y los Muertos se van a hacer sus papeles, yo me quedo solo cuidando nuestro apartamento de Westwood. Es pequeño. Por la mañana lo arreglo y voy a comprar al supermercado, y compruebo que el jardín sigue en pie, y saludo a un par de vecinos con sus perros sus bicicletas sus bolsas de papel. A medio día espero a Louise en la esquina de Wilshire. Comemos en el restaurante japonés, por usar los cupones de descuento. Se está bien. Luego ella vuelve al trabajo y yo vuelvo a casa.

A veces no funciona la radio. Louise terminará a las 8, queda demasiada tarde. A las 3 salgo otra vez y cojo un autobús y me bajo en el puerto de Santa Monica y me pongo a respirar. Quince minutos, la costa vacía, el sol en noviembre. Camino desde la parada hasta el cruce, dese el cruce a través del puente hasta el muelle de madera. Pueden escribir tu nombre en un grano de sal y tallar tu cara en plastilina y dejarte saltar desde treinta pies de altura hasta una red. Y al final del muelle hay pescadores y turistas, y los pesacadores preparan anzuelos con gambas en la baranda, y los turistas esperan de dos en dos a que pase algo. Todos de cara al océano. El océano pesa tanto que cuesta quedarse de pie. Y el agua transpira como yo respiro y por eso aquí se van, se van y se diluyen las cosas problemáticas.

Las primeras veces miraba hacia el horizonte, toda esta agua y pensaba en allá, en donde está mi casa, hasta que me di cuenta de que estaba mirando en la dirección equivocada, que este océano no vuelve a casa sino que lleva mucho más lejos, a la todavía otra parte del mundo.

A las 4:25 enciendo un cigarro y subo las escaleras del Mar-y-Sol para estar más alto. Ya está todo preparado. El cielo se pone verde a la vez que rojo y el Sol se empieza a hundir con un perfil virtual sin que le cueste y se me manchan las retinas de negro. La gente en el último momento siempre parece a punto de aplaudir pero siempre acaba decidiendo darse la vuelta y dicen it is so beautiful, y yo contesto: yes it is, y se quedan sólo los pesacadores, y empieza a hacer más frío.

A las 7 llego otra vez a casa, a las 8 aparece Louise, cocino cualquier cosa, nos bebemos una o dos botellas de vino viejo. Los muertos se van a la cama, en media hora todo está recogido y silencioso, Louise está lista para salir. A las 10, en el Westwood Brewing Co., aprovecho que ella va al baño para besar a alguna chica guapa en el rincón más oscuro del bar.

20091109

En Mont Baldy

En Mont Baldy pasamos el octavo día del tercer mes. El cielo se pone verde y mis muertos cantan. Los árboles están corroídos. El silencio es silencio y punto, no tiene nada que ver con el frío. Hasta aquí llegan las cenizas y los aviones. Dice Uno: me da pena lanzar piedras al vacío, porque luego cómo harán para volver a subir.
Por la noche no puedo dormir. Los osos vienen a mirar qué tenemos de comida. Caminan un poco alrededor de las tiendas, o eso parece, pero no tocan nada. Pienso: morir por un mordisco de oso. Por ejemplo. Los osos me recuerdan a las Olas de New Port. Pienso: hace no tanto tiempo le mandaba por correo canciones con mensajes ocultos, y sufría mucho. Pienso: me duele esta cadera y debería girarme, pero verlos dormir es tan sagrado que no me muevo. Pienso: los muertos están siempre a salvo, cabrones.
De todo lo que pienso nada está puesto en futuro. Sólo por los osos me salvo esta vez.
En Mont Baldy todo está enfermo. Ha venido una nube de lluvia ácida desde todos los tubos de escape del mundo, la violencia de las bicicletas y los ancianos haciendo equilibrio, ni un solo pájaro para ni un solo niño. Pero es lo que hay, y es simple, y puede llegar a ser muy hermoso.
En Mont Baldy no puedes despegarte del suelo. Tumbado en el trunk, de vuelta, miro para arriba y pienso en otras cosas.