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20081117

2008 POETAS POR Km2

A veces es bueno no conocer el nombre. No saber nada, ir con la venda hasta el momento justo en que empieza la función. Lo pienso así porque de esta manera, sin llevar una idea preconcebida del talento y la fama de los artistas, uno tiene menos trabas a la hora de darse cuenta, procesar y por último expresar que no fueron gran cosa. Menos remilgos. ç

La cosa fue así, resumidamente:

El 2008 poetas por km2 empezó el sábado con la actuación de una chica muy normal, acompañada de un percusionista que más bien ambientaba que acompañaba unos textos que no, no eran cosa de otro mundo, ni de la otra cara de este. Amor y etcétera. Luego entró el temible Noel Tatú. Y no nos gustó nada, pero nada de nada. Hay que tener cuidado a la hora de montar en el escenario actitudes como la agresividad, la ira, y el ridículo, porque son sentimientos que tiran mucho para abajo del público. Y hay que ser muy bueno para cargar con eso. Y muy bueno no quiere decir hacer denuncia ¿social? cayendo en imágenes manidas y tontorronas como la del cristo-payaso, los miedosos-gallinas, las calaveras, los circos, etc. Que no hace falta gritar tanto para decir tan poco, quiero decir.

Luego descanso, y después, menos mal, dos cosas con emoción. La cocina mágica de David Ymbernon, que sacó lechugas de huevos y almendras de mejillones, e hizo que nos diera hambre la papelera. Un espectáculo de metáforas desenfadadas, repetitivo (un poco), pero ahí estábamos todos, con la boca abierta como niños de domingo en el Retiro.
Josep Pedrals ya me gustó una vez, y me volvió a gustar a la segunda. Estaba esperando, en realidad, que bailara, como cuando el Yuxtaposiciones. Ver a alguien bailar me pone de buen humor. Y en fin, no lo hizo, pero es que mientras Pedrals actúa, en el escenario hay control, chulería, y un gran amor por el sonido, y eso se pega. Entran muchas ganas de aprender catalán para hacerlo sonar así. Y de jugar con esa pedalera morada de la que salían los otros yoes del poeta.

Nos quedamos a ver al último, más animados por la remontada de la cosa, y el último no era otro que Enric Casasses. El truco de este señor es que viaja con grupis. La mitad del recital fueron sus téxtos y sus búsquedas de textos en la cartera y su silencio frágil mientras se limpiaba sin parar la boca con la mano; la otra mitad la pusieron los oes y aes, y muybueno, y esetradúceloqueesprecioso, de una parte de público que había sido diseñada para jalear. Estaba bien lo de Casasses, había textos preciosos, su imagen de flaco en el escenario era brutal, el pelo gris largo y la chistera y poco más que huesos en la cara. Pero muchas veces pareció que sólo pasaba por ahí, que improvisaba sin darse mucha cuenta.

Con todo esto se me volvieron a confirmar varias convicciones. Sobre todo la de que los poetas, los poetas que actúan, como cualquier otro artista que se expone al público (cantante, actor, ponente), se tienen que aprender sus textos. De verdad. Lo del papel no vale, a no ser que se haya convertido en marca de la casa, como los A3 de Peru. Y hay que mirar al público, es decir, nos tenéis que mirar, nos teneis que decir algo.

También me habría gustado entender más (salvo Cucurella y Casasses, nadie nos tradujo los poemas). El catalán es un idioma precioso, pero en poesía uno quiere saber qué dicen las palabras además de cómo suenan. Se me ocurría la solución de los sobretítulos, como en la ópera. Quizás hubiera sido difícil, por la velocidad de los poemas, o la espontaneidad, o qué se yo, pero habría valido el sacrificio.
En definitiva, creo que la "Pasión Fría", que era el título que este año llevaba el festival, se cumplió a rajatabla. El Off Limits se volvió algo hostil para la ocasión, no acompañaban las luces, la dispersión de los espacios. La sensación, al final, fue la de haber echado la tarde en compañía de buenos amigos, relajadamente, pero sin que calara nada hasta el fondo. A lo mejor estábamos esperando lo del año pasado, ese despliegue de imágenes, sonidos, palabras, poetas fornidos como piedras y papeles que no interrumpían. Seguramente. Y esto me hace recordar que todo lo dicho no quita, en absoluto, mi más efusivo agradecimiento a Pepe Olona por las horas, el esfuerzo, y muchas veces la pasta que requiere organizar un evento así. Son cosas que no se ven mucho por Madrid, y que hacen falta.

Sé que más tarde la cosa siguió y se animó en La escalera de jacob con Tutti Frutti y alguien más, pero a eso no llegué porque ya estaba necesitando mucho una dosis de rock, y estaban los Moonstones salvando la noche en el Juglar. Me gusta que me hagan sudar, qué le voy a hacer. A lo mejor es por eso, ahora que lo pienso, que se me obstruyen los poros por los que entra la poesía, y me quedo atascada y no la entiendo.

20080820

PAN

Cuando ya era una cosa cierta que esto de la poesíapoetapoemapoetico atufaba a aburrimiento, cuando ya no se podía ni respirar entre letra y letra y los recitales servían para arrimarle el bostezo al más calvo, apareció en nuestras vidas el PAN, encuentro y festival de poesía y de las artes en el medio rural.

El Pan es una de esas cosas indescriptibles que intentas describir a cuanto conocido te encuentras cuando vuelves. Uno de esos agujeros en bucle de tiempo que hacen que dos días parezcan dos años, y además un pueblo, una familia, una verbena con cojos, viejos, niños, actores, cocineras, cementerios, arte y vino. Y uno dice oye, que alivio que no haya poesía. Y uno a todo esto se da cuenta de que es que, efectivamente, sorprendentemente, resulta que poesía es precisamente lo que hay. Poesía sin destilar. De la que tuvo que dejar de llamarse así por el bochorno.

Y en el Pan, dos grandes descubrimientos: Chus Arellano y Nacho Miranda. El primero, grande por ser uno de los pocos (poquísimos, repoquísimos) artistas que sabe de qué habla cuando dice "poesía visual"; el segundo, enorme por sus obras, en las que invierte años (¡años!), materia, lápiz, tiza y cosas invisibles. Y ambos grandes más todavía porque bailan. Es imprescindible que los artistas bailen.
Y un gran segundo número de Humanimalidad.
Y un gran cortador profesional de jamón serrano.
Y un gran todo-cosmos concentrado en la caja de plástico de Fuegos Fatuos de Fernando Fonticoba.


Gracias gracias, Fabio de la Flor, Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez

20080623

PRESENTACIÓN EN LOGROÑO: por fin un bar

De público, la familia, el técnico y la camarera.

De recordar en biografías futuras, los cien tintos crianza con sus cien pinchos, hotelazo, gasolina y autobús con que el ayuntamiento nos compensa.

Somos los niños mimados del sistema, los de la cultura, Cultura, CULTURA de presupuesto.

Por eso hay que hacerlo mejor que nunca.

20080601

MAMEMOS DEL ARTE O NO DISIMULEMOS QUE SOMOS DE BIBERÓN

Esta vez la cosa va de reseñas y reflexiones.
Esto no era un espacio para reflexionar (me propuse en un principio), pero ya que tengo ganas y tengo espacio, pues vamos.
Hace poco fui a un recital, un recital al uso, con poeta y poesías, y con guitarra. Era divertido, era ameno, estaba uno tranquilo en la sala. Acabó y yo dije "bueno, me ha gustado". Pero el de al lado dijo (contestó), claro, es que cuando no has visto esto antes, sorprende, ¿verdad? un tipo que recita y de pronto canta... y eso ya no.
No.
Que me guste no es que me sorprenda. Que guste no es que sorprenda. La sorpresa, chico, ahí me di cuenta, es una gilipollez, un disimulo de la ignorancia -y habla la persona que por desgracia más a menudo anda con los ojos de par en par-, la sorpresa ahí, precisamente ahí, en un tipo con poesía y guitarra, no puede darse, que no.
Porque a los pocos días, en un escenario en forma de pasarela, con el público desparramado por el suelo rojo del patio de La Casa Encendida, había otro tipo/chico/chaval llamado Josep Pedrals, que no tenía guitarra, tenía bases electrónicas y se ponía a bailar, él solo allí arriba, como a quien no le importa que le tiren la copa en una discoteca, y luego decía cosas sobre el queso y otras que no entendimos pero que eran impresionantes porque estaban en catalán, con esa sonoridad del fondo de la nariz que a mi me impresiona que quepa en una garganta.
Eso a lo mejor sí que era más -no digamos sorprendente sino- raro. No, tampoco raro, que caemos en lo mismo, ¿decimos que era auténtico? era auténtico. Era él. Era un hombre al que le apetecía bailar y hablar sobre el queso.
Las "rarezas" (bueno) siguieron allí mismo con una alemana gorda y colérica que colocaba muñequitos encima de la mesa y les decía "he wrote about flowers and streets and women / he wrote about flowers and streets and women / he wrote about flowers and streets and women, he wrote about..." Y así.
Lo de los muñequitos tampoco era cosa rara o sorprendente o única, vamos, que para eso ya habíamos visto bastante a nuestra vaca. Lo de la alemanamericana en sí, con sus piececitos pequeños y cabreados que se le veían por debajo de la mesa apretarse contra el suelo, hubo a quien le impresionó, -o a lo mejor fue en contraste con el pobre cowboy-tejano-fonético que vino después, con el que comprendimos el sentido de que se hubiera dispuesto al público tumbado entre cojines, pero eso es otra historia-.
El caso, para ir acabando, es que con la alemana tampoco tendría que haber habido sorpresa o impresión.
Porque al día siguiente, en una sala mucho más modesta pero increíble, en el DESYELLOW, un antiguo restaurante chino hecho museo, sala experimental, dos escenarios, dibujos en las paredes y cuadros en la cocina, pasó una cosa de las que descolocan y atrapan.
"Arritmia: Sonido + Mancha + Dibujo", un espectáculo que era más que eso, era como una sensación o un sentido: lo explico bien:
una chica manchaba con tintas un lienzo puesto en el suelo, inmediatamente arriba, sobre una mesa transparente, otra chica dibujaba líneas con rotuladores, sobre ellas una cámara grababa el dibujo y la mancha poniéndolos simultáneos y en dos dimensiones, y lo proyectaba en una pared. En otra pared otra proyección, esta vez del perfil de las dibujantes o del público: es decir, en total: un directo (las chicas dibujando allí mismo, sobre la marcha); una representación, en la primera proyección, de ese directo, sin chicas de por medio, sólo el dibujo cambiante, a modo de cuadro en movimiento colgado en un museo; y otra representación, en la segunda proyección, de las chicas que dibujaban, de perfil, sin que se viera el dibujo, a modo, a lo mejor, de reportaje de la tele "vean como dibujan en directo estas dos chicas que...".
Y de fondo una música sin ritmo y sin melodía, un teclado, una guitarra eléctrica, varias mesas de efectos de distorsión y ecos, un ruido. Un ruido que te dejaba allí colgando sin preguntarte cuando iba a acabar.
Algo tan bonito que a uno ya no le hacía falta que le sorprendiera ni le impresionara ni etcétera. Uno sólo quería estar allí donde estaba y mirar a un sitio o a otro o a todos a la vez.
Y eso ya sí. Ahí culminó la cosa.
De ahí hay que beber y que mancharse, chaval que me dijiste que era sorprendente un tipo con guitarra.
Ahí tendría que estar la poesía colocada (porque está), entre las manchas que se escurren y el ruido de una orquesta entera de ruidos. Buscad allí, joder, si es que es tan fácil. En las bellas artes, poetas. Y si no sabéis o no podéis mejor no intentéis hacer como que hacéis porque se nota, (a no ser que podáis ser vosotros mismos, tan vosotros y tan mismos como ese Pedrals del Yuxtaposiciones).
Y yo me aplico el cuento claro. De eso va todo.

20080527

PRESENTACIÓN EN MADRID (1): UKELABRA

Ukelele regalado mini, mini también regalada mesa de mezclas, mini ampli prestado por Pelirrossa, el micro y la voz son míos. Y a ver qué sale.
Del country a la palabra cruda.

(Y a la vez La Fura dels Baus en Torrejón y Albert Pla en la Casa Encendida, o sea que vaya plan).

(Pero yo soy gratis).

LA COSA SERÁ EN:

(ex-restaurante chino ahora sala de exposiciones y actos de todo tipo, sala efímera que se deshiela poco a poco y se acabará el 9 de junio)

C/DESENGAÑO, Nº 13

21:00 HORAS DEL DÍA VIERNES 30

20080525

PRESENTACIÓN EN SALAMANCA: SDLM

Sal De La Maleta
o
Saltemos De La Mano
o
Son Dedos Largos y Mentira
o
Sueltos Daremos Lastre a la Mesura
o
en fin, etcétera.

El caso es que en realidad era el Seminario de Discurso, Legitimación y Memoria, y que allí estuvimos. Yo muchos sudores y mucha boca seca y regular actuación, pero bueno bien (dijeron). Sí bueno bien pero mejor que lo mío el "acordeones y grúas", seminario improvisado por Ben Clark / la doble cojera de Jorge-Fabio / el último vodka café con aguardiente fidelidad de al fondo a la derecha / calvo ascendente de David / Microtel micronapolitanas microvista de la catedral al fondo / Si es que da para tanto la trashumancia...